
El proyecto Uno de 50 nace cuando Concha Díaz del Río, actual directora creativa de la marca, se plantea realizar la idea que siempre había soñado: montar su propia empresa para ofrecer algo que no estuviese en el mercado, algo diferente. En resumidas cuentas, crear un estilo propio.
Contacta así con un amigo modelista que decide tomar parte en el proyecto y juntos emprenden la aventura de crear una marca nueva y rebelde. Movidos por su pasión por la calidad, Concha quiere que sus productos respiren una filosofía artesanal, algo indispensable dada la personalidad y características de todas las colecciones.
Cuando piensa en el nombre, Concha toma la idea de un gran amigo suyo, conocido escritor y guionista, quien le da una gran idea. Si solo vamos a fabricar 50 piezas, ¿por qué no ponerle el nombre de UNO DE 50? De esa forma el que compre una pieza tendrá una de las 50 fabricadas. Y así es como en el año 1997 se constituye la empresa.
Dos años más tarde se da cuenta de su verdadero vocación es crear y casualmente conoce al empresario de relojería José Azulay, con quien congenia y al que decide vender la empresa para poder dedicarse plenamente al diseño, dirigiendo actualmente este departamento.
Entre los dos convierten la bisutería y complementos en sinónimo de diseño y tendencia. Comienza así la andadura de nuestra firma respaldada por un equipo de atrevidos diseñadores, cuyos diseños se nutren de las vivencias cotidianas para crear piezas con nuevas utilidades.
A día de hoy, nos sentimos orgullosos de seguir utilizando los mismos procedimientos de producción artesanal que en los inicios. Es evidente que ya no se fabrican únicamente 50 piezas de cada diseño pero podemos asegurar una producción limitada, puesto que cada cliente es único y creemos que debe sentirse como tal. Además, nos divierte ofrecer cada cierto tiempo Ediciones Limitadas de 50 unidades de algunos accesorios como la lámpara con forma de goma de borrar de Milán y otros artículos seleccionados.